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domingo, 28 de febrero de 2016

Inhala y exhala luz




Lee lentamente… y escucha la música dándole al siguiente link: https://www.youtube.com/watch?v=TkVFNyHv60o


Inhala y exhala luz vibrante, luz transparente. Al inhalar haz un suave sonido contrayendo la garganta, que sólo tú puedas oír. Siente una vibración suave y calmante, y deja que te centre. Al exhalar, imagina que estás creando una luz cálida, de tonalidades doradas. Y con cada exhalación esa luz se vuelve más i más brillante.

La luz entra por tu coronilla,  se expande hacia el pecho llevando calma y suavidad hacia el cuerpo y la mente. Esa luz se propaga hacia tu espalda, hacia la columna y tus hombros se tornan líquidos, suelta los hombros, libéralos, caen, pesan… y tus brazos y el tórax se va aflojando.  Todo tu cuerpo pesa,  todo pesa.

Llena cada célula, cada tejido de tu cuerpo con una sensación de paz, de bienestar y de calidez.  Siéntete a salvo, seguro.  Disfruta de esta sensación de calma y de relajación. De vacío.

Ahora trae esa luz a tu pecho, a tu corazón y eleva un pensamiento de  amor hacia alguna persona, quizá es alguien que esté lejos, quizá es alguien que ya no está.  Y ese pensamiento de amor, la fuerza de esa luz le llegará.

sábado, 15 de agosto de 2015

Contemplación y calma



La simple contemplación de este paisaje me  lleva al silencio. La mezcla del canto de los grillos y el de las cigarras produce un ruido ensordecedor que me embriaga. Solamente con este acto de escucha, atento y concentrado, la meditación se da.

Además está la luz. Es la irradiación grisácea de un atardecer lluvioso que da al mar un tono aceroso y brillante. La luz aparece y se esconde, por delante y  por detrás de las nubes, juguetona, dejando a la vista la majestuosidad de la naturaleza en estado puro. El mar está quieto, en calma y refleja la vegetación circundante. Una quietud tan solo rota por un sonido “splash, splash” , son las suaves y delicadas olas que rompen en la orilla del embarcadero.

El canto ensordecedor de cigarras y grillos no puede ser mas bello. Y la luz tiñe de magia del lugar. Los olivos casi besan el mar y la contemplación te lleva a la calma. No hay mente. Hay calma.